Los circuitos Termales

Estas instalaciones, entendidas como zonas de tratamiento con agua, se distinguen por complacer a un gran número de personas al mismo tiempo, ofreciéndoles servicios tan variados como de puesta en forma, para relajarse o, simplemente, para disfrutar de la calma.Los circuitos termales constan de duchas, piscinas activas con mecanismos dinámicos (como chorros, camas de agua, cuellos de cisne, geisers, cascadas de agua y otros elementos), zonas de estufas y distintas áreas de contraste y de reposo. La agrupación de este conjunto de elementos ha posibilitado que en un mismo espacio se puedan realizar múltiples tratamientos, asignados a distintas zonas del cuerpo. Así, un circuito termal permite aliviar los músculos cervicales, lumbares, de piernas y tobillos. En ellos, podemos disfrutar también de micromasajes epidérmicos, limpiar nuestro organismo de toxinas, activar la circulación, tonificar el cuerpo y descongestionar zonas localizadas de nódulos de grasa o celulitis.

El orden de los elementos

Cualquier tipo de circuito termal, empieza siempre del mismo modo: con una ducha. En algunos centros, existe la posibilidad de que ésta sea ducha peeling, la cual favorece la reducción de las células muertas de la capa más superficial de la piel.Habiendo superado la ducha inicial, entra en juego el elemento de balneación, tanto en grandes piscinas activas, como en minipiscinas. Las primeras son piscinas semiprofundas con cascadas y cuellos de cisne, instalados para destensar los músculos del cuello y alta espalda, tan frecuentemente contracturados por la tensión. Los otros elementos, como camas, asientos y puestos de hidromasaje vertical, consiguen relajar la musculatura perteneciente a la zona de la espalda dorsolumbar y a las piernas.

Después de pasar por cualquiera de estas piscinas, el cuerpo está preparado para adentrarse en la zona de estufas, donde los distintos recintos (saunas, estufas secas, saunas finlandesas, baños de vapor, baños turcos, etc.) permitirán estimular la sudoración y la vasodilatación.

A continuación, se realizará un contraste de temperaturas, utilizando los beneficios de las fuentes de hielo, los pediluvios, las pozas frías o las duchas tropicales, entre otros.

El recorrido de cualquier circuito termal termina con una sesión de reposo y con la recuperación de líquidos. Hay que tener en cuenta que es muy importante reponer todo el líquido perdido en la sesión de sauna.

Los beneficios de las piscinas activas

Las piscinas activas contienen agua a una temperatura que oscila entre los 33 y 35ºC. La inmersión en las zonas de aplicación produce un masaje relajante, gracias al agua y aire añadidos a presión. Una sesión de 15 minutos en su interior concede una acción vasodilatadora y sedante a nuestro cuerpo.

Estufas saludables

La zona reservada a las estufas concentra variados habitáculos cerrados, con altas temperaturas y diferentes grados de humedad relativa ambiente. Sus objetivos principales se resumen en: elevar la temperatura de la piel y el cuerpo, aumentar la perspiración (transpiración o vaporización que se efectúa constantemente a través de la piel), facilitar la sudoración (que actúa como mecanismo termorregulador y ayuda a eliminar toxinas) y potenciar la vasodilatación. Existen dos grandes tipos de estufas: las de calor seco y las de calor húmedo.

Estufas de calor seco

En este grupo se encuentran las saunas, las estufas secas y las saunas finlandesas. Estos dispositivos, que permiten estancias de 15 a 20 minutos, se caracterizan por propiciar los siguientes beneficios:

  • Estimular la circulación, mejorando la evacuación sanguínea y activando la hiperemia.
  • Mejorar las oxidaciones y el metabolismo tisular.
  • Potenciar la estimulación cardiaca y la actividad respiratoria, elevando ligeramente los ritmos normales de cada sujeto.
  • Facilitar la limpieza de la piel, así como su mejor oxigenación y circulación.
  • Eliminar el agua y los electrolitos, gracias a la sudación (que puede llegar a originar una pérdida de hasta dos litros de líquidos).

Estufas de calor húmedo

Las estufas húmedas, baños de vapor y baños turcos son los dispositivos que configuran este grupo. Las estufas húmedas, en las que no se recomienda permanecer más de 10 ó 15 minutos, promueven la broncodilatación y fluidificación de las secreciones, puesto que en su interior se respira un aire caliente
saturado de vapor de agua.Diferencias entre estufasExiste también un modelo de sauna mixta, en la que la temperatura se encuentra entre la de la sauna y la del baño de vapor (en torno a los 50-60ºC), con un porcentaje de humedad ambiental situado, aproximadamente, entre el 80 y 90%.Contrastes de temperaturasUna vez finalizado el tratamiento en la zona de estufas, será necesario realizar contrastes de temperaturas para conseguir una reafirmación del tejido cutáneo y una vasoconstricción, que ayudará a nivelar la vasodilatación producida en las saunas.

En todas las aplicaciones de contrastes, siempre se administra un estímulo frío, pero ciertas instalaciones precisan de mecanismos concretos. Es el caso, por ejemplo, de las duchas o sistemas de hielo, en las cuales el frío debe servirse primero en las extremidades, frotando la piel y realizando algunas inspiraciones profundas de aire fresco para aplacar la respiración y las pulsaciones.

Los equipamientos que ofrecen este tipo de servicios son los pediluvios, las duchas frías, los pasillos de lluvias, las duchas contraste y las fuentes de hielo.

El significado de un buen reposo

El recorrido de cualquier circuito termal termina con una sesión de reposo (preferiblemente, bajo la protección de un albornoz) y con la recuperación de líquidos. Hay que tener en cuenta que es muy importante reponer el líquido perdido, a causa de la sudoración producida en las saunas, porque esa eliminación de sudor conlleva una pérdida de agua con electrolitos.

Por ello, lo más recomendable para recobrarse es ingerir aguas ricas en minerales.

Finalizado todo el circuito, se puede repetir el recorrido de “balneación – sauna – contraste”, escogiendo, eso sí, alguno de los elementos todavía no usados y manteniendo siempre el orden descrito. Al acabar todos los recorridos, se aconseja tomar una ducha de esencias para conseguir una relajación suprema y disfrutar de una piel aromatizada con fragancias exóticas. También resultará beneficioso realizar algunos ejercicios de relajación y mantenimiento o masajes corporales.

Un circuito para cada propósito

Después de la siempre obligada primera ducha (preferiblemente ducha peeling), la oferta de circuitos termales a practicar puede ser ilimitada. Por ello, proponemos algunos recorridos, para disfrutar de una verdadera sesión termal y conseguir, a la vez, beneficios específicos:

Circuito suave (aprox. 30 minutos): los pasos a seguir para realizar un circuito de estas características son:

1. mantenerse en el interior de una piscina activa durante unos 15 minutos.

2. realizar un baño de vapor de 10 minutos, como máximo.

3. practicar una ducha de contraste de 1 minuto.

4. permanecer en un pasillo de niebla durante otro minuto.

5. reposar en las tumbonas e ingerir líquidos para recuperarse, en un periodo de 10 minutos.

Circuito fuerte (aprox. 45 minutos): se caracteriza por:

1. empezar con una piscina activa durante 15 minutos.

2. realizar una sauna mixta de 15 minutos.

3. practicar una ducha fría nebulizada de 1 minuto.

4. disfrutar de una ducha de esencias durante otro minuto.

5. yacer en las tumbonas y recuperar líquidos, en los 10minutos finales.

Circuito valiente (aprox. 50 minutos): se caracteriza por llevar a cabo las siguientes fases:

1. 15 minutos de actividad en una piscina activa, situada al exterior.

2. sesión de 20 minutos de sauna seca.

3. permanecer en una fuente de hielo durante 2 minutos.

4. disfrutar del pediluvio durante 2 minutos más.

5. descansar en las tumbonas e ingerir líquidos, en los últimos 10 minutos

Escribe un comentario